8. Tu mejor inversión eres tú

Aventuras emprendedoras: de ideas brillantes a realidades decepcionantes

En 2017, mi novio y yo pasamos meses enteros tratando de idear un plan maestro para ganar dinero haciendo algo que nos gustara, porque como ya teníamos comprobado, trabajar en algo que detestas es la receta ideal para la infelicidad.

Primero, decidimos lanzarnos al mundo hotelero en el sur de Italia. Nuestra brillante idea era invertir todo lo que teníamos en una casa y convertirla en un hotel rural. Hicimos un amago de mudarnos de Luxemburgo solo para atender ese negocio tan…prometedor, y del que teníamos cero conocimientos.

Después de un tiempo, nos dimos cuenta de que embargarnos no era para nosotros. Así que nos pusimos a buscar otro plan que nos arruinara un poquito menos.

Fue entonces cuando nos fuimos al lado opuesto: en lugar de invertir todo nuestro dinero, invertiríamos todo nuestro valioso tiempo libre en crear un blog de cocina al que llamamos The Starchy Couple. Mi novio, que adora cocinar, cocinaría y a mí, que me encanta la tecnología, me encargaría de la web. Aquello no duró mucho.

Después de algunos posts horribles (pero no tan horribles como nuestra primera idea de negocio), nos dimos cuenta de que nuestro blog era el comienzo de algo... mediocre. Y de que no teníamos paciencia para aguantar la incertidumbre de no saber cuándo empezarían a llegar los ingresos. En resumen, nos dimos cuenta de que no queríamos ser emprendedores.

De aquellos meses saqué varios aprendizajes:

  • aprendí de blogging y de WordPress
  • aprendí que no me hubiese sentido cómoda dejando un trabajo razonablemente estable para montar mi propio negocio

Así que puse mis pensamientos en orden y a mis (en aquel momento) 28 años entendí que lo que tenía que hacer era buscarme un trabajo razonablemente estable, como el que ya tenía, pero con una gran diferencia: que me gustase.


Lo mejor que se puede comprar en rebajas

Empujada por el dolor que me suponía emplear la mayoría de mi energía en un tipo de trabajo que detestaba, me puse a investigar qué demonios podía hacer con mi vida laboral. Me permití soñar. No descarté nada, salvo cosas obvias como futbolista profesional, para lo cual ya llegaba tarde. Entre mis múltiples intereses siempre había estado la tecnología informática, así que decidí darle una oportunidad al asunto y aprender a programar.

Lo conté aquí, en modo diario, y aquí, en modo resumen.

Así que durante las rebajas del Black Friday de 2017, me compré cursos de programación a 9,99€ en Udemy, lo que acabó siendo una de las mejores inversiones de mi vida.


Formación no reglada online: el santo grial que te hará libre

Al menos, así fue en mi caso. Elegí estudiar online porque me parecía la opción más sensata y menos arriesgada, porque me permitía:

  • mantener mi trabajo
  • estudiar 100% a mi ritmo y sin necesidad de informar a nadie

Lo de no contárselo a nadie era más una cuestión de proteger mi estabilidad emocional que otra cosa. Al no conocer a nadie que hubiese dado un giro radical a su carrera profesional como quería dar yo, me daba miedo dejarme influir por las opiniones no solicitadas de algunos amigos y familiares.

Si le hubiese contado a mi entorno que mi intención era aprender a programar y encontrar trabajo de Frontend developer en menos de 1 año, seguramente me habrían dicho que eso era imposible. Creo que por eso lo conseguí. Porque, ignorante de mí, yo no sabía que era “imposible”.

Así que si estás pensando en hacer algo semejante, adelante. Empieza a actuar y deja de hablar. Deja de compartir tus buenas intenciones con la gente. Ya compartirás tu experiencia…cuando lo hayas conseguido.


Cómo multiplicar tus ingresos y tu estabilidad laboral

La razón principal por la que elegí estudiar programación fue por mi genuino interés por la tecnología, pero durante mi ejercicio interno sobre hacia dónde reconducir mi carrera, barajé la posibilidad de vivir de la escritura. Me encanta escribir, así que analicé seriamente cómo podía dedicarme a ello, y descubrí el mundo del Copywriting. Lo ponderé a la vez que ponderaba la posibilidad de aprender a programar.

Y como soy una persona práctica, valoré cómo de difícil era ganarse bien la vida por medio de esas dos vías. Comprobé que, para ser copywriter, la vía más habitual era convertirse en freelance y captar tus propios clientes, cosa que me parecía un obstáculo más en el camino de cambiar de rumbo profesional, a parte de la formación que tendría que hacer.

Sí, aprender programación me parecía más difícil que aprender copywriting, pero concluí que, una vez aprendiera a programar, “sólo” tendría que buscar trabajo para una empresa como programadora, en lugar de buscarme los clientes por mi cuenta.

Además, también averigüé que ser programador es una de las profesiones con menos paro del panorama actual, y de las mejor pagadas.

A día de hoy, estoy convencida de que acerté en mi decisión, pero es importante que tú hagas un análisis parecido sobre tus intereses, tus miedos y tus objetivos, y saques tus propias conclusiones.

Ya que te vas a poner a hacer ese análisis, si entre tus objetivos destaca el ganar el máximo dinero posible como empleado, plantéate lo posibilidad de liarte la manta a la cabeza y mudarte a donde mejor te paguen, ya sea a la ciudad de al lado…o al continente de al lado.

Existen mil razones por las cuales la gente no se muda, pero existen otras mil más para hacerlo, entre las que destacan mejorar tu salud financiera consiguiendo un trabajo y viviendo en un lugar que, después de tener cubiertas tus necesidades mensuales, te deje mucho más dinero en tu bolsillo.

Sobre finanzas personales y sobre cómo mejorar tu salud financiera te hablaré ampliamente en otro capítulo, así que, si te interesa, quédate por aquí.

"La frase «como en España no se vive en ningún sitio» (además de formar parte de un conjuro trasnochado para encerrar a los españoles en su país) es una ilusión óptica que solo se puede decir en voz alta si has estado en todos los demás países antes." - Algo que recordar viajando con mochila

THE END!

Este artículo es parte de la serie ESAD. Si te gusta este contenido, recuerda que puedes apoyar el blog uniéndote al Club ACTech, donde encontrarás material premium que no publico en ninguna otra parte.

Sobre la autora de este post

Soy Rocío, una abogada reconvertida en programadora. Soy una apasionada de aprender cosas nuevas y ferviente defensora de que la única manera de ser feliz es alcanzando un equilibrio entre lo que te encanta hacer y lo que te saque de pobre. Mi historia completa, aquí. 

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