A ContracorrienTech

De abogada a programadora

Un punto de partida

¿Alguna vez has pensado en dar un giro completo a tu vida laboral y dedicarte a la programación frontend, pero te ha paralizado el miedo o sencillamente no sabes por dónde empezar?

Te entiendo, porque yo también estuve ahí. 


La buena noticia es que existen lugares, como este blog, capaces de ofrecerte un punto de partida para iluminar tu camino hacia el mundo de la programación. Aquí encontrarás artículos sobre temas puntuales y también series más detalladas centradas en un solo tema, divididas por capítulos.  


No te voy a engañar, aprender desarrollo frontend es una ardua tarea y debes estar preparad@ mentalmente para lidiar con la frustración, ya que para ser programad@r debes concebir el fracaso como una manera de doblar tus esfuerzos. Pero para eso estoy aquí, para ayudarte, a través de mis posts, a dominar ese proceso. 


¿Tienes lo que hay que tener? 

Existen multitud de topicazos sobre el típico perfil de programador. La realidad es que, para ser programador frontend no necesitas tener conocimientos avanzados de física ni de matemáticas, ni tener mal gusto para vestir. Sin embargo, sí existen una serie de condiciones ineludibles. Por tanto, este blog es para ti si: 

1
Te encanta la tecnología

No importa a qué nivel, tanto si te gusta arreglar ordenadores por dentro como si eres el “punto de contacto” en tu familia cuando a alguien se le desconfigura el móvil. Lo que cuenta es que te sientas en tu salsa.

2
Te van los desafíos

Eres capaz de lidiar con la frustración y/o estás dispuest@ a aprender. Piensas que "esta vida es para los que te atreven". 

3
Sabes comprometerte

Eres capaz de comprometerte con un objetivo porque tienes la fuerza de voluntad para ello.

Sin embargo, si: 

1
No eres constante

Pierdes fácilmente el entusiasmo poco tiempo de después de empezar a aprender una habilidad, y eso te hace abandonar.

2
No es tu primera opción

Sólo piensas en dedicarte a la programación como una “vía de escape” de tu actual trabajo.

3
No aguantas la incomodidad

No estás dispuest@ a salir de tu zona de comfort o te incomoda tanto que no te compensa.

Me temo que este blog no te servirá de ayuda. Porque el camino hasta conseguir un sueño no está exento de frustración y obstáculos, pero si te dedicas a perseguir objetivos en los que no pones el corazón, todo lo que te encontrarás en el camino será frustración y obstáculos. 

Compartir es vivir 

Cuando empecé a estudiar frontend development de manera online, me di cuenta de lo fácil que era dejarse llevar, ver vídeo tras vídeo y darme una auto-palmadita en la espalda cada vez que terminaba una lección y escribía el mismo código que el profesor, pensando, ilusa de mí, que ya había entendido bien el concepto.  


Cuando llegaba la hora de la verdad y me tocaba hacer los ejercicios, se imponía la realidad, y me daba cuenta de que no me había enterado prácticamente de nada, porque era incapaz de resolver los ejercicios.  


Al final decidí que debía tomar notas sobre cómo hacer las cosas, para tener algún tipo de referencia, y porque al tomar notas, haces un ejercicio de repetición, que es una de las claves para interiorizar conceptos de programación. 


Así que pensé que, en lugar de guardarme esas “notas” para mí, podría compartirlas...y el resultado es este blog. 

Qué vas a encontrar aquí 

En este blog vas a encontrarte 3 tipos de posts: 

Desarrollo frontend

Sobre programación frontend, tanto artículos sueltos sobre un tema puntual como completas guías de varios episodios sobre un tema más largo. 

Motivacionales

Sobre motivación, fortaleza mental y pautas para conseguir tu cambio de sector laboral. 

Mi transición

Sobre mi viaje desde un trabajo aburrido que no me llenaba a un sector laboral alucinante, como es el sector IT.  

Mi pasión por estos temas me garantiza poder publicar y escribir continuamente sobre ellos. Te garantizo que, si te suscribes al blog y lees mis contenidos, conseguiré, al menos, allanarte el camino que yo encontré lleno de piedras. 

Así empezó todo (mi historia) 

A estas alturas de la película, todavía no me he presentado... ¡Hola! Me llamo Rocío, y en 2017 tomé la decisión más importante de mi vida: empezar a estudiar algo que, por primera vez, me encantase.  


Siempre me ha gustado la tecnología y todo tipo de cachivaches tecnológicos. En el instituto, una de mis asignaturas favoritas era Informática, junto con Historia, Dibujo y Educación Física. Nunca me paré a pensar en eso, porque tenía asumido que esas asignaturas (menos Historia, quizás), eran las favoritas de todo el mundo. Nada más lejos de la realidad.  


Cuando crecí y tuve que escoger carrera universitaria, elegí Derecho. Entre otros motivos, porque me encanta escribir y había quedado claro que “yo era de letras”. A día de hoy, sé que me equivoqué. Pero también sé que arrastrar un error durante años no lo va a erosionar hasta acabar borrándolo.  


La única manera de hacer frente a tus errores del pasado para que no se te enquisten es haciéndoles frente en el presente y dándoles una solución concreta. En mi caso, tras acabar la carrera (y un máster), estuve 3 años trabajando en el mundo del Derecho, alternando entre las áreas de Propiedad Intelectual, Administrativo y Financiero. Aquello estuvo a punto de acabar con mi moral, con mi buen humor y con mi salud mental. 


Ni me trataban mal, ni me pagaban mal. Ese no era el problema. El problema era que me estaba dedicando a algo por pura inercia, ignorando las señales de mi conciencia, que me susurraba (a gritos) que yo no estaba hecha para eso, que mi lugar estaba en otra parte. Y en 2017 dije “hasta aquí hemos llegado”.  


Investigué, escuché lo que mi subconsciente tenía que decir, tracé un plan y lo seguí a pies juntillas. Y creé este blog por el camino. Menos de un año después, conseguí mi objetivo.


Ahora te toca a ti decidir. Decidir si quieres poner excusas para no dar el cambio que tanto ansías. Reconocer que la única persona responsable de estar donde estás hoy, eres tú. Ni la sociedad, ni tus padres, ni tu jefe, ni tu ex. TÚ. Pero después de leer mi historia y ver que yo conseguí dar el cambio, ya tienes una excusa menos a la que agarrarte 😉. Porque si yo pude, tú también podrás.  

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